

Chile frente a la emergencia: solidaridad ciudadana en medio del abandono
Los incendios forestales que han golpeado a Chile en los últimos meses no solo dejaron miles de damnificados, viviendas destruidas y comunidades completas arrasadas. También dejaron al descubierto una fractura profunda entre la ciudadanía y la clase política, marcada por la lentitud, la descoordinación y la desconfianza acumulada.
Mientras autoridades debatían responsabilidades, protocolos y anuncios, la ayuda concreta comenzó a llegar por otra vía: influencers, artistas y comunicadores digitales que, con un teléfono móvil y redes sociales, lograron movilizar recursos reales en tiempo récord.
No se trata de ideología, sino de gestión, cercanía y credibilidad.
Influencers chilenos: ayuda directa, sin intermediarios
Casos como el de Naya Fácil evidencian un fenómeno difícil de ignorar. En pocas horas, mediante Instagram y TikTok, logró levantar centros de acopio funcionales, coordinar transporte, transparentar donaciones y mostrar en tiempo real la entrega de ayuda.
Sin discursos, sin vocerías políticas, sin promesas futuras.
Solo acción inmediata.
Algo similar ocurrió con Pancho Saavedra, quien utilizó su visibilidad para canalizar apoyo logístico y recursos hacia zonas afectadas, trabajando directamente con voluntarios y comunidades locales.
La clave fue clara:
- Comunicación directa
- Información verificable
- Resultados visibles
Este tipo de apoyo no reemplaza al Estado, pero sí expone una realidad incómoda:
la ciudadanía confía más en personas que “hacen”, que en instituciones que “declaran”.
La clase política: presencia mediática, ausencia territorial
Mientras influencers recorrían zonas afectadas, entregaban agua, alimentos y materiales de construcción, gran parte de la clase política apareció solo en conferencias, entrevistas o publicaciones formales.
No se trata de culpar colectivamente, sino de constatar un hecho:
la percepción ciudadana es que la respuesta política fue tardía, fragmentada y distante.
La desconfianza no nace con los incendios.
Los incendios solo la hicieron visible.
Hoy, para miles de chilenos, el contraste es evidente:
- Influencers mostrando boletas, camiones y entregas
- Autoridades anunciando evaluaciones, mesas técnicas y futuras soluciones
¿Por qué la gente confía más en los influencers?
La respuesta no es compleja:
- Cercanía real: hablan el mismo lenguaje que la ciudadanía
- Velocidad: actúan en horas, no en semanas
- Transparencia visual: muestran lo que hacen
- Ausencia de intereses políticos evidentes
En un país cansado de promesas, la acción concreta se volvió el nuevo capital político, aunque provenga fuera de la política tradicional.
Una señal de alerta para el sistema
El fenómeno de los influencers ayudando en catástrofes no debería celebrarse como reemplazo del Estado, sino entenderse como una alerta institucional.
Cuando la ayuda más efectiva proviene de ciudadanos con seguidores y no de estructuras públicas robustas, algo no está funcionando.
Chile no necesita salvadores digitales.
Necesita instituciones que vuelvan a ser confiables.
Los incendios en Chile dejaron una lección dura pero clara:
la legitimidad hoy se construye con hechos, no con cargos.
Mientras la política intenta recuperar credibilidad, influencers y artistas demostraron que la cercanía, la gestión rápida y la transparencia siguen siendo valores profundamente demandados por la ciudadanía.
Y esa brecha, si no se aborda, seguirá creciendo.




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