
Santiago de Chile. Una nueva controversia se abrió en torno al Instituto Nacional, luego de que se confirmara que el Centro de Estudiantes del Instituto Nacional será considerado como actor consultivo en la definición del perfil del próximo rector del emblemático establecimiento. La decisión ha generado críticas transversales, especialmente debido a antecedentes recientes del propio centro estudiantil, que en el pasado anunció una eventual radicalización de las protestas en caso de un triunfo presidencial de José Antonio Kast.
La situación vuelve a tensionar el debate sobre los límites de la participación estudiantil, la politización de los espacios educativos y el rol que deben cumplir los actores internos en procesos clave para la gobernanza escolar.
Antecedentes que reabren el debate
Durante el último proceso electoral presidencial, declaraciones públicas emanadas desde vocerías del Centro de Estudiantes del Instituto Nacional advirtieron que, ante un eventual gobierno de Kast, se intensificarían las movilizaciones y acciones de presión. Dichos anuncios fueron interpretados por amplios sectores como una señal de disposición a la confrontación, en un contexto donde el Instituto Nacional ya enfrentaba años de deterioro académico, violencia interna y pérdida de prestigio histórico.
Estos antecedentes son hoy utilizados por críticos de la medida para cuestionar la idoneidad del centro estudiantil como voz influyente en la definición del perfil del nuevo rector, cargo considerado clave para la recuperación institucional del establecimiento.
¿Participación o politización?
Desde sectores apoderados, exalumnos y analistas educacionales, se ha planteado que la inclusión del Centro de Estudiantes en este proceso podría profundizar la politización del Instituto Nacional. El argumento central apunta a que un rector debe ser escogido bajo criterios técnicos, de liderazgo académico y capacidad de gestión, más que por afinidades ideológicas o presiones de grupos organizados.
“Cuando una organización estudiantil ha manifestado abiertamente disposición a radicalizar acciones por razones políticas, se vuelve legítimo preguntarse si su participación contribuirá a la estabilidad o a la conflictividad”, señala un exdirectivo del establecimiento que pidió reserva de su nombre.
La postura de quienes defienden su rol
Desde el mundo estudiantil y algunos sectores del ámbito educativo, en tanto, se sostiene que excluir al Centro de Estudiantes sería desconocer la voz de quienes viven diariamente la realidad del Instituto Nacional. Argumentan que la participación no implica poder de veto ni decisión final, sino una instancia consultiva que permitiría recoger visiones sobre convivencia escolar, clima educativo y liderazgo interno.
Sin embargo, incluso entre quienes respaldan la participación estudiantil, existe consenso en que esta debe enmarcarse en reglas claras, sin amenazas de presión ni discursos de confrontación.
Un rector para reconstruir el Instituto Nacional
El debate de fondo va más allá de los actores involucrados. El Instituto Nacional enfrenta uno de los desafíos más complejos de su historia reciente: recuperar la excelencia académica, restablecer la autoridad institucional, erradicar la violencia y reconstruir la confianza de las familias.
Especialistas coinciden en que el perfil del nuevo rector debería centrarse en:
- Liderazgo probado en contextos complejos
- Capacidad de diálogo, pero con autoridad clara
- Foco en resultados académicos y disciplina escolar
- Independencia de presiones políticas externas e internas
En ese escenario, cualquier señal que pueda interpretarse como concesión a grupos con historial de radicalización genera inquietud.
Una decisión que marcará el rumbo
La inclusión del Centro de Estudiantes del Instituto Nacional en este proceso no es un detalle menor. Para muchos, se trata de una señal política; para otros, de un ejercicio democrático necesario. Lo cierto es que la decisión final sobre el nuevo rector será observada con lupa, no solo por la comunidad educativa, sino también por el país, que históricamente ha visto en el Instituto Nacional un símbolo de formación republicana y mérito académico.
El desafío será demostrar que la reconstrucción del liceo emblemático se hará con responsabilidad, sin sesgos ideológicos y priorizando el derecho de los estudiantes a una educación de calidad, estable y libre de violencia.
Fuentes y antecedentes consultados
- Declaraciones públicas del Centro de Estudiantes del Instituto Nacional difundidas en redes sociales durante el proceso electoral presidencial 2021, donde se advirtió una eventual radicalización de movilizaciones ante un triunfo de José Antonio Kast.
- Coberturas periodísticas de medios nacionales sobre conflictividad, violencia escolar y deterioro académico en el Instituto Nacional entre los años 2018 y 2025.
- Opiniones de exdirectivos, apoderados y exalumnos del Instituto Nacional recogidas por la prensa nacional respecto al rol de los centros de estudiantes en la gobernanza escolar.
- Análisis de especialistas en educación publicados en columnas y entrevistas en medios como El Mercurio, La Tercera, Ex-Ante y Radio Bío-Bío, sobre liderazgo directivo, politización de establecimientos públicos y recuperación de liceos emblemáticos.
- Documentos y lineamientos del Ministerio de Educación sobre participación de la comunidad escolar en procesos de selección de autoridades educativas.













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